
Pumas vence a Pachuca y jugará la final del Clausura 2026 ante Cruz Azul
Pumas derrotó 1-0 a Pachuca en Ciudad Universitaria, igualó el global 1-1 y avanzó a la final del Clausura 2026 por su mejor posición en la tabla general.
Pumas volvió a una final de la Liga MX con el corazón en la mano, el estadio encendido y una dosis de sufrimiento que parece formar parte de su identidad en las noches grandes. El equipo universitario derrotó 1-0 a Pachuca en el Estadio Olímpico Universitario, igualó el marcador global 1-1 y consiguió el boleto a la final del Clausura 2026 gracias a su mejor posición en la tabla general. El gol de Jordan Carrillo fue suficiente para cambiar el destino de una serie cerrada, tensa y disputada hasta el último suspiro.
El conjunto dirigido por Efraín Juárez necesitaba ganar por cualquier marcador después de haber caído 1-0 en la ida ante los Tuzos. No había margen para especular demasiado, pero tampoco espacio para desordenarse. Pumas entendió que la eliminatoria exigía paciencia, oficio y una jugada distinta. Esa jugada llegó en el segundo tiempo, cuando Carrillo tomó la pelota en un tiro libre y la convirtió en una obra de precisión que hizo explotar a Ciudad Universitaria. Con ese disparo, los auriazules empataron la serie y activaron el valor de haber terminado como líderes de la fase regular.
Una noche cerrada, intensa y con nervios de final
El partido estuvo lejos de ser cómodo para Pumas. A diferencia de la serie de cuartos de final ante América, donde el caos ofensivo y los goles marcaron el ritmo, esta vez el duelo ante Pachuca se jugó con más cautela, más tensión y menos espacios. Los Tuzos llegaron a Ciudad Universitaria con la ventaja mínima y con la intención de administrar el resultado, mientras que los locales cargaban con la obligación de empujar sin perder el equilibrio.
Pumas intentó imponer condiciones desde el arranque, pero Pachuca resistió con orden. Carlos Moreno fue presionado constantemente por la tribuna cada vez que despejaba, y desde el primer tiempo apareció nuevamente el grito discriminatorio en el Olímpico Universitario, una situación que volvió a empañar el ambiente de una noche que, en lo deportivo, terminó siendo histórica para los felinos.
La afición auriazul respondió con una entrada poderosa. Más de 46 mil personas acompañaron al equipo en una noche que se pintó de azul y oro. El empuje desde la grada fue constante, aunque dentro del campo el partido se resolvió más por temple que por volumen ofensivo. Pumas necesitaba un golpe exacto, no una avalancha. Y lo encontró.
Jordan Carrillo, el héroe de otra noche auriazul
Jordan Carrillo volvió a aparecer en un momento decisivo. El mediocampista sinaloense, que ya había sido importante en la eliminatoria ante América, asumió la responsabilidad cuando Pumas más lo necesitaba. Su gol de tiro libre no solo significó el 1-0 de la noche, sino también el empate global que abrió la puerta de la final.
La ejecución tuvo valor técnico y emocional. Carrillo entendió el momento, midió el golpeo y puso la pelota donde Pachuca no pudo responder. En una serie tan apretada, una genialidad bastó para inclinar la balanza. Ese tanto terminó convirtiéndose en la imagen de la clasificación: un futbolista joven, en crecimiento, respondiendo en el escenario más exigente del torneo.
Pumas no ganó ninguna de sus dos series de Liguilla en el marcador global, pero sí supo jugar con la ventaja que construyó durante la fase regular. Primero sobrevivió al 6-6 ante América y después al 1-1 frente a Pachuca. En ambos casos, el liderato general fue determinante. Lo que algunos pueden leer como sufrimiento, en Ciudad Universitaria se celebra como carácter competitivo.
Pachuca tuvo la clasificación y la dejó escapar
Pachuca no se fue sin pelear. El equipo hidalguense tuvo momentos de control, supo incomodar a Pumas y estuvo muy cerca de cambiar la historia en tiempo de compensación. La acción más clara llegó con Salomón Rondón, quien encontró una oportunidad inmejorable dentro del área chica, pero terminó volando su disparo ante Keylor Navas. Fue una de esas jugadas que se quedan clavadas en la memoria de una eliminatoria.
El delantero venezolano se llevó las manos a la cabeza de inmediato. No era para menos. Ese remate pudo haber significado el empate en el partido, el 2-1 global y el pase de Pachuca a la final. En cambio, terminó convertido en el momento que sostuvo la esperanza universitaria y dejó a los Tuzos con la sensación de haber tenido el boleto en los pies.
Keylor Navas también fue parte fundamental del cierre. El arquero costarricense respondió cuando el partido lo exigió y transmitió seguridad en los minutos de mayor presión. Pumas terminó defendiendo con el alma, con piernas cansadas y con la convicción de que el boleto no se podía escapar.
Pumas vuelve a una final con el peso de su historia
El pase tiene un valor especial para la institución. Pumas regresará a una final de Liga MX después de casi seis años y buscará romper una sequía de títulos que se ha extendido por más de una década. Su última corona de liga llegó en el Clausura 2011, por lo que esta nueva oportunidad representa mucho más que una eliminatoria superada: es la posibilidad de reconciliarse con su historia reciente.
El equipo de Efraín Juárez llegó a esta instancia sin recorrer un camino sencillo. Fue líder del torneo, sobrevivió a una serie emocionalmente desgastante ante América y después tuvo que remontar ante un Pachuca que venía de eliminar al campeón Toluca. En ese contexto, la clasificación confirma que Pumas no solo tuvo una gran fase regular, sino que también ha aprendido a competir bajo presión.
Álvaro Angulo fue ejemplo de ese sacrificio. El defensor colombiano recibió un golpe fuerte en el segundo tiempo, salió en el carrito de emergencias, pero decidió ser atendido en la banda y regresar al campo para terminar el partido. También hubo espacio para una historia particular: Ulises Rivas disputó sus primeros minutos del torneo, luego de no jugar desde octubre pasado.
La final será ante Cruz Azul
Ahora, Pumas se enfrentará a Cruz Azul en la gran final del Clausura 2026, una serie con aroma capitalino y con dos equipos cargados de urgencias históricas. Los felinos buscarán la octava estrella de liga, mientras que La Máquina intentará cerrar un torneo en el que también ha sabido sobrevivir a escenarios complejos.
La ida está prevista para disputarse el jueves en el Estadio Cuauhtémoc, mientras que la vuelta se jugará el domingo en el Estadio Olímpico Universitario, con horarios aún por confirmar. Pumas cerrará en casa por su condición de líder general, una ventaja que ya le permitió superar dos eliminatorias y que ahora podría ser determinante en la serie por el título.
Pachuca, por su parte, cerró una Liguilla de alto impacto después de haber eliminado a Toluca y competir hasta el límite ante Pumas. Los Tuzos regresarán a casa para romper filas, tomar vacaciones y comenzar a preparar el Apertura 2026.
Pumas, en cambio, seguirá soñando. Lo hizo con lo justo, con sufrimiento y con una genialidad de Jordan Carrillo. Pero en la Liguilla, muchas veces, no se trata de ganar bonito. Se trata de resistir, encontrar el momento y sobrevivir. Y Pumas, otra vez, sobrevivió.